
“HAY COSAS QUE ACEPTAMOS PORQUE SIEMPRE HAN SIDO ASÍ. A MI ME GUSTA PEREGUNTARME SI PODRIAN SER DE OTRA MANERA.”
Soy licenciada en Máquinas Marinas- una formación vinculada a la ingeniería y la operación de los buques— y llevo más de 35 años trabajando en un mundo técnico, industrial y profundamente exigente: el sector marítimo.
He desarrollado mi trayectoria entre barcos, reparaciones, instalaciones, seguridad, equipos humanos y problemas que necesitan soluciones. Un entorno que me enseñó algo que todavía hoy define mi manera de entender las cosas: cuando algo no funciona, no basta con acostumbrarse a ello. Hay que entender por qué no funciona y buscar la manera de cambiarlo.
Durante muchos años pensé que mi vida profesional estaría ligada únicamente a la ingeniería.
La vida me llevó por otro camino.
- Cuando la ingeniería se encontró con la discapacidad
Mi acercamiento al mundo de la discapacidad nació desde una experiencia personal y familiar. Pero con los años dejó de ser solamente personal.
Conocí a muchas personas con discapacidad y a sus familias. Escuché sus historias. Descubrí sus capacidades, sus deseos y también las enormes dificultades que todavía encuentran para ejercer derechos que para el resto de la ciudadanía consideramos normales.
Estudiar.
Trabajar.
Tener amigos.
Moverse por su ciudad.
Decidir.
Equivocarse.
Vivir de forma autónoma.
Construir su propio proyecto de vida.
Y comprendí que muchas veces el problema no estaba en las personas, sino en todo aquello que habíamos construido sin pensar en ellas.
Ahí comenzó otra parte fundamental de mi vida.
- De acompañar personas a intentar cambiar estructuras
Actualmente presido ASDIVI, una entidad desde la que trabajamos para que las personas con discapacidad intelectual puedan participar plenamente en la comunidad y avanzar hacia una vida cada vez más autónoma.
También participo en otros proyectos y espacios relacionados con la discapacidad y la inclusión, especialmente en el ámbito del Baix Llobregat.
Pero con el tiempo entendí que acompañar a las personas, aunque imprescindible, no era suficiente.
Podemos ayudar a una persona a buscar trabajo, pero también debemos preguntarnos por qué nuestro mercado laboral continúa dejando fuera a tantas personas con discapacidad intelectual.
Podemos enseñar autonomía, pero debemos preguntarnos por qué existen tan pocos recursos para hacer posible una verdadera vida independiente.
Podemos reclamar accesibilidad, pero deberíamos conseguir que ningún proyecto, servicio o política pública se diseñe olvidando que una parte de la ciudadanía necesitará determinados apoyos o ajustes.
Por eso mi actividad ha ido evolucionando desde el ámbito asociativo hacia la incidencia y las políticas públicas.
Actualmente soy Secretaria de Persones amb Discapacitat del PSC del Baix Llobregat, una responsabilidad desde la que intento contribuir a transformar la manera en que nuestras administraciones entienden y desarrollan las políticas de discapacidad.
No creo en una política de discapacidad aislada.
Creo en hacer política pensando también en las personas con discapacidad.
En vivienda.
En empleo.
En educación.
En transporte.
En cultura.
En deporte.
En urbanismo.
En participación ciudadana.
Porque las personas con discapacidad no viven en un área administrativa.
Viven en la sociedad.
- Sigo pensando como ingeniera
Aunque hoy dedique una parte muy importante de mi tiempo a proyectos sociales y a políticas de discapacidad, nunca he dejado de pensar como ingeniera.
Quizás por eso suelo mirar los problemas de una determinada manera.
Intento conocer la realidad.
Pregunto qué está fallando.
Busco datos.
Escucho a quienes viven el problema.
Analizo los recursos disponibles.
Y, sobre todo, intento encontrar soluciones que puedan llevarse a la práctica.
No me interesa demasiado explicar únicamente todo lo que está mal.
Me interesa descubrir cómo podemos hacerlo mejor.
Y probablemente ese sea el punto donde mis dos mundos terminan encontrándose.
Durante más de tres décadas he trabajado para que máquinas, instalaciones, barcos y equipos funcionen de forma segura y eficiente.
Hoy intento aplicar esa misma forma de pensar a un reto mucho más complejo:
contribuir a construir una sociedad en la que todas las personas puedan encontrar su lugar.
No desde la caridad.
No desde la compasión.
Sino desde los derechos, las oportunidades, los apoyos y la dignidad.
Porque la inclusión no consiste en crear un lugar especial para determinadas personas.
Consiste en construir una sociedad en la que nadie tenga que pedir permiso para formar parte de ella.